Objetivos de Desarrollo Sostenible: una mirada desde las Ciencias Ambientales

Cuando en septiembre de 2015 recibimos la noticia de que todos los países del mundo habían acordado la Agenda 2030, una ruta común para avanzar a una mejor calidad de vida a través de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con sus respectivas metas e indicadores, el hecho no fue noticia en Chile y en el resto del mundo fue tomada como un hecho noticioso más.  

Dr. Ricardo Barra, Decano Facultad de Ciencias Ambientales e Investigador del Centro EULA y CRHIAM de la Universidad de Concepción.

Dr. Ricardo Barra, Decano Facultad de Ciencias Ambientales e Investigador del Centro EULA y CRHIAM de la Universidad de Concepción.

¿Pero qué significan estos 17 objetivos desde el punto de vista del medio ambiente? Pues la verdad es que significan muchísimo. Porque si bien es cierto que son objetivos que apuntan al desarrollo, la mayor parte de ellos tiene un componente ambiental que no se puede obviar. Por ejemplo, el Objetivo sobre el clima, el agua y también el de la energía: si no producimos la energía que todos necesitamos, desde fuentes más limpias, no podremos controlar la crisis climática a la que nos enfrentamos como planeta.

Es así como poco a poco los países han comenzado a reaccionar a este nuevo escenario, que entrega una oportunidad para alcanzar una serie de metas que en algunos casos son muy ambiciosas, en particular para los países más pobres.

Sin duda, nadie podría estar en contra de lograr estos objetivos, pues son todos muy nobles. Por ejemplo, el hambre cero y el fin de la pobreza, o educación de calidad para todos y equidad de género.

Sin embargo, y aunque siempre será positivo tener objetivos ambiciosos para avanzar, también es fundamental elaborar una estrategia clara para incorporar los elementos ambientales en ellos.

Es entonces que lo primero es que conozcamos bien los objetivos. Para ello estamos avanzando en su difusión, apuntando al más amplio espectro de nuestra comunidad, desde los adultos mayores hasta los niños y niñas en sus primeros años. Para educar a estos últimos y presentarles estos Objetivos de Desarrollo Sostenible, existen hoy en nuestra Región del Biobío iniciativas de primer nivel, tal cual lo es el espacio CICAT Biobiósfera. Un lugar donde los infantes pueden aprender, a través de talleres, en qué consisten y cómo se trabaja para concretar los ODS.

Un segundo elemento es que cada uno de nosotros puede y debe aportar a la consecución de esos objetivos. Para ello la educación es muy importante, ya que son los estudiantes, personas y habitantes de este planeta, quienes tienen la responsabilidad de mejorar nuestro comportamiento ambiental, pues de cada uno de nosotros también depende lo que ocurra con nuestra casa en las próximas décadas.

En ese contexto, reducir la cantidad de basura que botamos, o reciclar nuestros desechos, son acciones que podemos aprender en la escuela. Así también, la decisión de usar o no bolsas de plástico, es otra oportunidad que tenemos para ayudar a mejorar nuestro comportamiento ambiental.

Un tercer elemento es ser promotores activos en el cuidado del medio ambiente, ya que no basta con preocuparse, sino que ocuparse, de temas en que con simples medidas podremos lograr muchos resultados.

Por lo mismo, el concepto de desarrollo sostenible nos invita hoy más que nunca a que podamos crecer y generar más recursos, pero sin descuidar nuestro entorno. Esto nos permitirá que todos tengamos acceso al agua, aire, suelo y alimentos limpios, que nos permitan disfrutar de ciudades con espacios para recrearnos y jugar, tal cual lo hacen los niños y niñas, pero ahora en una especie de gran Biobiósfera al aire libre.

CICAT Udec