La ilusión y la pasión también juegan (Dr. Edgardo Vega)

Es sencillo escribir después de un triunfo como el de nuestra selección de fútbol el día de hoy en el Maracaná. Es como estar contagiados de la fluidez de un juego vistoso y efectivo. Más allá de los aspectos técnicos del juego, lo de hoy exuda actitud, esfuerzo, trabajo y por sobretodo pasión. Pero, ¿desde dónde surge esto?¿del corazón?.

Las emociones pueden ser definidas como estados psicofisiológicos que nos predisponen a una acción. Dependiendo de la emoción, nuestro cuerpo y nuestra mente se organizan para desarrollar acciones congruentes con dichos estados. La ansiedad, por ejemplo, nos pone en alerta frente a amenazas y nos hace dar sobresaltos ante el menor estímulo inesperado. La alegría en cambio, nos impulsa a abrazarnos, a reír y a relajar nuestra musculatura. Ambas estuvieron presentes hoy. En la cancha y en las tribunas, frente a los televisores o bien pegado a la radio. La mayor parte de las veces, asumimos que dichas emociones vienen desde el corazón. O que nacen desde allí. Sin embargo, como muchas otras cosas que nos parecen obvias a simple vista, con un examen profundo y con la lupa de la ciencia, descubrimos que estamos en un error. No es el corazón, es el cerebro. La información, captada por nuestros sentidos, es integrada y analizada en nuestro cerebro y con ello construimos lo que llamamos la precepción. Esta actividad, alimenta otras estructuras cerebrales que analizan los componentes emocionales de la información que está llegando a nuestro cerebro y enciende programas que han sido desarrollados para organizar nuestra conducta, frente a situaciones especiales. Especiales e históricas, como la de hoy.

Decir que el futbol tiene su ciencia, es incorporar en el imaginario de los ciudadanos, que hasta en aquellas ocasiones donde todo pareciera ser pasión y emociones, como en el fútbol, la ciencia también tiene cosas que decir, explicar o incluso aconsejar. El aumento de las pulsaciones al gritar el primer gol, la trayectoria curva del balón en el tiro libre del segundo gol, la increíble capacidad aeróbica de los jugadores, la coordinación y los reflejos de nuestro arquero en los momentos críticos, son sólo ejemplos de situaciones donde la ciencia puede ayudar a comprender. Además, la tecnología que hemos presenciado en este mundial, cuya existencia tiene sustentos claros en la investigación, el desarrollo y la innovación, son testimonios de que tanto la ciencia como la tecnología están en todas partes.

Nuestra sociedad ha desarrollado, como nunca antes en su historia y con más velocidad, conocimiento valioso para progresar, mejorar y solucionar problemas. Silenciosamente, año tras año y día tras día, una enrome cantidad de hombres y mujeres de ciencia generan nuevo conocimiento que ponen al servicio de la humanidad. Para lograrlo, deben adquirir una fuerte tolerancia a la frustración y valorar el error como fuente inagotable de aprendizaje. ¿por qué lo hacen? Diría que por la misma razón que nuestros seleccionados dejaron hoy todo en la cancha: por la pasión que sienten por lo que hacen. Pero hay algo más. Ganar un partido de fútbol o la obtención de resultados importantes en el laboratorio, no pasarían a ser más que una anécdota si no estuvieran acompañadas por la próxima pregunta, el próximo desafío, el próximo experimento o el próximo partido. Pero insisto ¿por qué lo hacen? ¿por qué a pesar de tener logros, no se conforman con lo ya obtenido? Por la ilusión que supone alcanzar una meta superior. Para muchos científicos, por la ilusión de ser reconocidos por sus aportes al conocimiento y por consiguiente al desarrollo del país o del planeta. Para muchos futbolistas, por la ilusión de pasar a la historia del deporte nacional como los primeros en conseguir logros de importancia.

La ilusión está intacta, y para el próximo partido, la pasión de jugadores e hinchas volverán a ser protagonistas. Mientras tanto, seguirán apareciendo en revistas especializadas, durante estos días y los que siguen al mundial, miles de trabajos científicos escritos por hombres y mujeres. Porque como en el fútbol, en la ciencia, la ilusión y la pasión también juegan.