MIK .png

Para que se produzca aprendizaje, es necesario que el profesor/a sea capaz de desarrollar una serie de condiciones en el aula. Estas condiciones son de carácter "atmosférico" y deben ser intencionadas adecuadamente para que el aprendizaje se produzca.


Nuestro cerebro aprende todo el tiempo. No distingue momentos, ni lugares. Aprende cada vez que los mecanismos apropiados se activan. Como en el huracán, donde los vientos se mueven de forma circular, en el ser humano hay dos "fuerzas" que determinan la generación de nuevos aprendizajes:

1.- El sistema de adaptación (SA). Nuestro cerebro nos ayuda a organizar la conducta de modo adecuado al entorno que vivimos y para ello requiere predecir las consecuencias de determinadas acciones o situaciones. El acto de predecir el entorno comienza con la participación de los sentidos y culmina con el acto motor. El sistema de adaptación (SA) nos permite organizar la información de nuestro entorno para planificar conductas adaptadas a él. Es este sistema el que “enciende las alarmas” y activa el aprendizaje cuando se encuentra con una disonancia cognitiva, cuando algo del entorno no resulta como había sido predicho.  Los sentidos, la percepción, la atención y las acciones motoras, son parte del sistema de adaptación.

2.- La autoorganización (AO).  Los seres vivos establecemos un acoplamiento estructural con nuestro entorno. Nuestro vivir modifica nuestro ambiente y nosotros mismos cambiamos como consecuencia de cambios en el entorno. Esta capacidad de cambiar de modo atingente a nuestro entorno nos mantiene vivos, pero no sólo eso: nos posibilita a cambiar conductas de modo estable. En los seres humanos, esta autorganización se manifiesta, por ejemplo, con la neuroplasticidad, que permite cambios cerebrales que determinan procesos como la memoria y el aprendizaje.

Por tanto, el aprendizaje determina el inicio de un ciclo constante entre ambas fuerzas, cuyos resultados (velocidad, altura y fuerza) quedan determinados por las interacciones entre el individuo y las condiciones del entorno.

Adaptación y autoorganización cuentan con sus propios sistemas internos. Están disponibles en todas las personas, pero los resultados de sus interacciones varían de individuo en individuo dependiendo de la herencia genética y de las experiencias que les ha tocado vivir. Por ello, organizar el espacio educativo significa activar estos ciclos dinámicos entre SA y AO. En MIK definimos dos condiciones atmosféricas que debemos controlar para provocar el aprendizaje:

  • El Motivo (alta presión, descendente)
  • La Motivación (baja presión, ascendente

Las dos fuerzas que posibilitan el aprendizaje (SA y AO) van incrementando su nivel de velocidad, altura y fuerza en la medida que crecemos y vivimos en entornos que generan ciclos que potencian las dinámicas de aprendizaje. Para nuestro modelo, eso significa que cuando estas dos fuerzas (SA y OA) son activadas por las condiciones atmosféricas apropiadas del entorno, los Motivos y las Motivaciones, se produce un proceso de transformación significativo; un huracán. Quienes no desarrollen adecuadamente su Sistema de Adaptación y/o su capacidad de Autoorganización durante la infancia, presentarán dificultades durante sus procesos de aprendizaje. Por ello, como en todo sistema progresivo, el aprendizaje presenta, durante la vida del ser humano, momentos oportunos para su adquisición.


 

Contacto: modelokairos@gmail.com